A lo que vamos.

 

El otro día estuve hablando con Jessica en el portal una hora. UNA HORA. Se despedía, pero no paraba de preguntar la tía.

 

La cosa es que no sabe hacer fotos.

Nada de nada.

Ni tiene cámara.

 

Total.

 

Quería saber más por qué le conté lo de Álex. Un alumno. 

 

Esto:

 

Para haber tocado tan poco de teoría le había cambiado la vida. O jodido. No lo tenía claro. Ya no suele pasar de 100 y pico fotos en el mejor de los casos, las que no se queda es porque son recursos y en una hora tiene todo editado. Eso dijo.

 

Después seguimos hablando él y yo y me quedé con esto:

 

¿Cómo puede ser que te cambie tanto la mentalidad en un fin de semana? 

 

O sea, sí que lo sé. Por las putas creencias limitantes, tío. Es que te vuela la cabeza cuando es algo que tienes delante de tus narices, pero no lo ves. Te lo crees y le haces caso como a todo lo que dice tu madre. 

 

Se me quedó mirando fijamente. Ella. Unos 5 segundos, aunque se me hicieron más largos. 

 

Y le digo:

 

— Mira.

— Por ejemplo.

 

— Si usas estos 3 planos básicos para arrancar ya no te da tanta pereza.

 

Y se los enseñé en el móvil.

 

Y me dijo:

 

— Me estás persuadiendo, jaja.

 

— A ver, a ver, ¿y dónde las haces?

 

Por el norte. Le dije.

 

— Encima en el norte.

 

— ¿Y cómo puedo ir a una?

 

Fácil. Si entras en la comunidad amarilla te voy a ayudar a contar historias. Si no te encaja alguna foto, la compartes y te ayudamos. Conoces a más fotógrafos y, y, y tienes acceso exclusivo y anticipado a todas las masterclass. TODAS.

 

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O quédate la foto y la pones en la nevera con un imán de Benidorm. 

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